jueves, 22 de agosto de 2013

Paredes

El dilema del encierro es que nos separa de las cosas que nos hacen bien y mal.


Al futuro amor de mi vida

Dos y tres paredes
de cemento a mansalva,
con un guardia odioso
y la reja más alta.
Pasadizos secretos,
compuertas de acero;
cien perros perversos
que muerden sin miedo.

Y un cerco y un muro
y mil escondites,
y más paredes, más rocas
más perros, más diques.
No alcanzan las armas,
no hay artilugios
que puedan calmarme.
Jamás me siento seguro.

Por eso tantas alarmas,
ya no puedo contarlas.
Tengo tantas contraseñas
que me cuesta recordarlas.
Entonces ya no salgo,
entonces ya espero
con mis cosas, mi cuarto
y con todo cubierto.

Sigo en esta casa
con vigilancia presente
a cada hora del día,
y te digo, se siente.
Se siente la distancia
con el indecible afuera;
con el ruido del aire,
espacio abierto que quema.

Se sienten las fosas
con agua y cocodrilos,
y sombras acusadas
Con uno y mil tiros.
Me escudo en el miedo
que forja mi vida;
de miedo mis cuevas,
mis montañas de arena;

mis paredes de gritos,
mis laberintos dementes.
De furia incandescente
es mi fortaleza atroz,
con jardines de serpientes
que me separan por siempre
de, en tiempo presente,
encontrarme con vos.

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