Siempre sentí que tenía que tener un lugar en el que pudiese tirar toda esa basura que a veces cuesta esconder debajo de la alfombra de la cabeza; que en algún momento iba a aparecer mi Yo del futuro y me iba a decir "Inconsciente, qué te costaba reclamar un pedacito de este enorme baldío digital y ubicar ahí todas esas chapas y gomas con dengue y sifones vacíos de soda que ya te están doblando la espalda?". Y hubiese tenido razón. Así que acá está.
Seguramente cuando aparezca tendrá mil cosas más para reclamar, pero ya le robé la oportunidad de criticarme por esto. Supongo que eso es la vida, despojar a tu futuro de cosas por las que se pueda enojar con vos. Para que cuando finalmente llegue te mire, sonría un poco y diga "Bueno, hiciste lo que pudiste".
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