La vida está hecha de aciertos y
equivocaciones; momentos en los que intentamos definirla. Claro que jamás
podremos: solo la vida se define a sí misma, y es tan caprichosa que para hacerlo elige los episodios más exiguos. Solo un minuto le basta para separar
dos caminos, quebrar dos historias, y señalar al héroe, al príncipe, al
feo y al mendigo.
La esencia es lo que queda cuando
la reflexión se imposibilita y se cansan los reflejos. Una persona es lo que
decide en ese segundo crucial en el que no interesa si el vaso está medio
lleno o medio vacío, sino si alcanzará para sobrevivir el poco agua que quede.
Toda una vida de académico para
definirse en una lucha armada. Cruz comprendiendo "que un destino no es
mejor que el otro, pero que cada hombre debe acatar el que lleva adentro".
Renunciar a la oportunidad de cruzar el puente para abrazarse con el despojo de
nuestro verdadero rostro no es gratuito. El fuego de lo que se sabe cierto se
consume en un instante y muere en su orgullo, pero la renegación es una brasa
que quema al que la ignora hasta sumirlo en una total desesperación.
Llega un punto en el que todos nos reflejamos en lo que nuestra consciencia nos pide (o lo que sabe que puede pedirnos) y nos reconocemos en ese espejo. Ahí es cuando ninguna piel nos queda mejor que la que llevamos puesta.
*
(...haya)
Un llanto para un dolorido;
una canción para quien quiera escuchar.
La muerte para aquel que la espera;
el amor para quien no lo pueda matar.
Tornillos para quien tenga paciencia;
desorden sobre pulcritud militar.
La vergüenza para quien sepa reírla;
la risa para quienes no sepan odiar.
Los años para el que no tema perderlos,
la magia para quien no sepa creer;
y para aquel que pueda y no quiera:
magia, pero de la que se puede entender.
Un roto para un incomprendido;
risa tímida para quien quiera callar.
Un amigo para aquel que le sobren
las cosas que se pueden entregar.
Un roto para una pena imborrable.
Un llanto para quien quiera aprender
a querer por lo que se tiene frente.
Zapatos para quien siempre quiera volver.
*
¿"Prefiero reinar en el
infierno a servir en el cielo"? Tal vez. Más preciso sería decir "prefiero ser un día, a no ser para siempre".
Ser o no ser.
Esa es la tensión.
La expresión. La razón
de nuestro movimiento; el movimiento de nuestra razón. Tratanto de reconocer el
instante en el que podamos actuar. Ser. O no ser.
Esa es la cuestión.
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